mercoledì 21 aprile 2010

ELOGIO DEL AMOR CALLADO



Bajó del coche cabizbaja, toda de negro y con gafas oscuras. Echó a andar hacia el supermercado con los ojos clavados en el suelo. Él bajó por el lado del conductor y cerró la puerta. Miró hacia ella y pudo sólo ver su espalda. Seguro de que ella no se volvería la miró… Vi en sus ojos en un instante el destello de la verdad absoluta: amor, compasión, resignación. Suspiró y siguió sus pasos. Yo, mientras arrastraba mi carrito de la compra, pensé en la belleza del amor que soporta y calla, del amor que sostiene cuando el otro ha perdido el rumbo o está ahogado por el dolor, del amor paciente que carga todo sobre sus espaldas esperando el momento en el que el ser amado, por fin, levante la cabeza y nos encuentre allí, a su lado.

ELOGIO DELL’AMOR CHE TACE
Scese dalla macchina a capo chino, tutta vestita di nero e con gli occhiali scuri. Si avviò verso il supermercato con gli occhi inchiodati al suolo. Lui scese dal lato del conducente e chiuse la portiera. Guardò verso di lei riuscendo a vederne solo la schiena. Certo che non si sarebbe voltata la fissò … In un istante vidi nei suoi occhi il barlume della verità assoluta: amore, compassione, rassegnazione. Sospirò e la seguì sui suoi passi. Io, mentre trascinavo il carrello della spesa pensai alla bellezza dell’amore che sopporta e tace, dell’amore che sostiene quando l’altro ha perduto la rotta o è soffocato dal dolore, dell’amore paziente che prende tutto il peso sulle proprie spalle, aspettando il momento in cui la persona amata, finalmente, alzi lo sguardo e ci trovi là, al suo fianco.
(Traduzione di Roberta Maciocci)


http://sites.google.com/site/mujeresesperanzadas/

martedì 23 marzo 2010

AGUA


El 22 de marzo se ha celebrado el Día Mundial del Agua (http://www.unwater.org/worldwaterday/index_es.html) cosa que, aparte de alguna noticia en los medios y de pocas inciativas institucionales por aquí y por allá, no ha provocado ningún cambio en la vida cotidiana de la gente de a pie. De hecho, hace varios años que se celebra ese día y la triste verdad es que cada vez hay menos agua potable en el mundo. Visto que lo del Día Internacional con mayúsculas no funciona, pensemos un poco en nuestro “día a día” minúsculo, en estrategias de buen uso del agua para que nuestros hijos y nuestros nietos no tengan que gastarse la mitad del sueldo en comprar agua potable a algún aguateniente (cosa que ya sucede en muchas regiones del planeta azul, y no sólo en los países pobres). Es cosa sabida que en el futuro habrá escasez de agua, y los previsores (como Bill Gates, la familia Benetton y otros ricos personajes) ya son propietarios de varios terrenos en la Patagonia, una de las zonas con mayores reservas de agua dulce del planeta. Sin duda, los ingenieros y técnicos que estudien modos nuevos o antiguos de conservar, canalizar, ahorrar o filtrar agua serán los buenos partidos del futuro, como lo eran en los años 60 los ingenieros que construían carreteras, caminos y puentes.
Por primera vez en la breve historia de la Humanidad empezamos a ser conscientes de que ha llegado el momento de conservar, no de construir ni fabricar. Todos los objetos que tiramos van a parar al suelo y al agua y allí se quedan, haciendo daño: una bolsa de plástico puede tanto ahogar a un delfín como envenenar la tierra donde se cultivan unas lechugas que más tarde nos producirán cáncer. Basta. El mundo ya no puede absorber tanta muerte, el “progreso” humano basado en la avidez sin freno y en una explotación insensata y virtualmente infinita de un planeta finito ha de terminar, porque con ese “progreso” vamos derechos a la destrucción. Hay que empezar todo de nuevo, volver a ocuparnos del Paraíso Terrenal como guardianes y no como dueños. Hay que aprender del pasado e inventar un estilo de vida compatible con las leyes y los ritmos del resto de los seres vivos, un nuevo desarrollo que asegure a la mayor cantidad posible de humanos las necesidades básicas: suelo fértil, agua limpia y aire puro. Y de todo eso, lo principal, aquello sin lo cual no sobrevivimos más que pocos días, es el agua. Somos seres de agua, frutas frescas y turgentes en la juventud que se van secando y arrugando en la madurez. Somos sustancia húmeda, como el resto de los seres vivientes de un planeta azul que está hecho principalmente de agua. Los que caminamos por su suelo llamamos a este planeta Tierra, pero los peces y todos los seres acuáticos saben bien que su verdadero nombre es Agua.

La Gataparda

ACQUA

Il 22 marzo si è celebrata la Giornata Mondiale dell’Acqua, cosa che, salvo per qualche notizia dei media e per qualche iniziativa istituzionale qua e là, non ha provocato alcun cambiamento nella vita quotidiana della gente comune. Infatti, è da alcuni anni che si celebra quella giornata e la triste verità è che c’è sempre meno acqua potabile nel mondo. Visto che la Giornata Internazionale con le maiuscole non funziona, pensiamo un po’ al nostro “giorno per giorno” minuscolo, alle strategie di buon utilizzo dell’acqua affinché i nostri figli e i nostri nipoti non debbano spendersi la metà dello stipendio per comprare acqua potabile da qualche “proprietario d’acqua” (cosa che già accade in molte regioni del pianeta blu, e non solo nei paesi poveri). E’ risaputo che in futuro ci sarà scarsità d’acqua, e i previdenti (come Bill Gates, la famiglia Benetton e altri ricchi personaggi) sono già proprietari di vari terreni in Patagonia, una delle zone con maggiori riserve d’acqua dolce del pianeta. Senza dubbio, l’ingegnere (o il tecnico) che studierà le modalità classiche o innovative per conservare, canalizzare, risparmiare o filtrare l’acqua sarà il buon partito del futuro, come lo era negli anni ‘60 l’ingegnere che costruiva strade autostrade e ponti.
Per la prima volta nella storia dell’Umanità iniziamo ad essere coscienti che è giunto il momento di conservare, e non di costruire né fabbricare. Tutti gli oggetti che gettiamo vanno a finire a terra o in acqua, e lì rimangono, facendo danni: una busta di plastica può sia strozzare un delfino sia avvelenare la terra dove si coltivano alcune verdure che più in là ci faranno venire il cancro. Basta. Il mondo non può più assorbire tanta morte, il “progresso” umano basato sull’avidità senza freni e su uno sfruttamento insensato e virtualmente infinito di un pianeta finito deve terminare, perché con quel “progresso” si va dritti alla distruzione. Bisogna ricominciare tutto daccapo, tornare ad occuparci del Paradiso Terrestre come guardiani e non come padroni. Bisogna imparare dal passato e inventare uno stile di vita compatibile con le leggi e i ritmi del resto degli esseri viventi, un nuovo sviluppo che assicuri alla maggior quantità possibile di umani le necessità primarie: suolo fertile, acqua pulita e aria pura. E di tutte queste, la principale, quella senza la quale non sopravviviamo più di pochi giorni, è l’acqua. Siamo esseri d’acqua, frutti freschi e succosi durante la giovinezza che si seccano e appassiscono nella maturità. Siamo sostanza umida, come il resto degli esseri viventi di un pianeta blu che è composto principalmente d’acqua. Noi che ci camminiamo sopra, chiamiamo questo pianeta Terra; ma i pesci e tutti gli esseri acquatici sanno bene che il suo vero nome è Acqua.

Traduzione di Federico Lanari

http://sites.google.com/site/mujeresesperanzadas/

giovedì 18 marzo 2010

suavizante


El suavizante no suaviza sólo la ropa, sino la vida. Suaviza y tranquiliza. Deja a nuestros hijos y a nuestros hombres rodeados de un halo del aroma de nuestro hogar que llevarán por donde vayan y hagan lo que hagan. Les deja sujetos a nosotras, y eso nos gusta, reconozcámoslo.

Además el suavizante, con el detergente, elimina el lado oscuro de la vida: ¿nuestro hijo nos responde mal, suspende en el colegio y hasta sospechamos que se droga? Bueno, pero al menos va limpio, planchado y oliendo a talco, como si aún fuera nuestro bebé. El suavizante elimina el olor a tabaco, el olor a trabajo, a oficina, a fábrica, al sudor que hemos transpirado para otros y que nos han pagado siempre menos de lo que merecemos. El suavizante mantiene nuestro hogar fuera del tiempo, como una foto de familia en la que todos estamos jóvenes e impecables y con ello elimina (al menos un poquito) la tristeza de lo que pudo ser y no ha sido, de los niños que dejan de serlo y en general de nosotros, los de entonces, que ya no somos los mismos, como decía Neruda.

Pero el suavizante es una dulce trampa, señoras: la vida no es una fotografía, la vida nos fluye entre los dedos como agua clara, agua sin suavizante, y no podemos quedarnos ahí mirándola pasar como tontas. Sí, la vida es dura, pero en ella caben momentos de increíble dulzura y suavidad, momentos que huelen a aire fresco y que, por contraste con el resto, se paladean aún más. Tengamos el coraje de vivirlos respirando su aroma a bocanadas, sin aditivos químicos de por medio. No aceptemos suavidades artificiales, pretendamos las auténticas, tenemos todo el derecho.

AMMORBIDENTE

L’ammorbidente non ammorbidisce solo i vestiti, ma anche la vita. Avvolge i nostri figli e i nostri uomini in un alone del profumo di casa nostra, profumo che si porteranno dietro ovunque vadano e qualsiasi cosa facciano. Li tiene legati a noi, e questo ci piace, dobbiamo ammetterlo.

In più l’ammorbidente, come il detersivo, elimina il lato oscuro della vita. Nostro figlio ci risponde male, viene sospeso a scuola e sospettiamo addirittura che si droghi? D’accordo, ma perlomeno va in giro pulito, stirato e profumato di talco, come se fosse ancora il nostro bebé. L’ammorbidente elimina l’odore del tabacco, del lavoro, dell’ ufficio, della fabbrica, del sudore che abbiamo traspirato per altri e che ci hanno pagato sempre di meno di quanto non meritassimo. L’ammorbidente mantiene la nostra casa fuori dal tempo, come una foto di famiglia nella quale siamo sempre giovani e inappuntabili e così cancella (almeno quel tanto) la tristezza di ciò che poteva essere e che non è stato, dei bambini che smettono di esserlo e in generale di noi stessi, quelli di allora, che non siamo più come prima, come diceva Neruda.

Però, signore mie, l’ammorbidente è una dolce trappola: la vita non è una fotografia, ci scorre tra le dita come acqua chiara, acqua senza ammorbidente, e non possiamo rimanere lì, a vederla passare come delle sciocche. Sì, la vita è dura, ma racchiude momenti di incredibile dolcezza e soavità, momenti che profumano di aria fresca e che, in contrasto con il resto, si gustano ancora di più. Abbiamo dunque il coraggio di viverli respirandone l’aroma a pieni polmoni, senza aggiunta di additivi chimici. Non accettiamo morbidezze artificiali, pretendiamone di autentiche, ne abbiamo tutto il diritto.

optimismo


Cuando estoy un poco triste, cuando siento ese peso que no se sabe si es miedo a la vida o mala digestión, tengo un remedio infalible: en cuanto puedo, en donde pueda, pongo música y bailo. Si las personas nos tomásemos menos en serio nos daríamos cuenta de que no somos más que monos con un cerebro demasiado grande y que, como todos nuestros parientes, no somos capaces ni de estar solos ni de estarnos quietos, aunque más nos valdría pararnos un poquito, visto cómo estamos dejando el mundo. El baile, que mueve el cuerpo y aquieta la mente, es bueno en compañía o solos, porque en realidad solos no estamos, estamos con la música y con su intérprete. Una de las intérpretes con las que más me gusta bailar es la gran cantante africana Angelique Kidjo
(http://www.kidjo.com), que da a conocer por el mundo la cara más cálida, más entrañable y más positiva de África, sin dejar de lado (es, entre otras cosas, embajadora de la UNICEF) esa otra parte triste y terrible que todos conocemos. Angelique, que el otro día vi en directo por primera vez, es una mujer que infunde energía, optimismo y amor por la vida. Nadie que escuche sus canciones puede dejar de bailar y nadie que la vea contar cosas suyas al público poniendo caras cómicas puede dejar de reír. Angelique Kidjo te invita a celebrar la vida en cada espectáculo ya que, como dice ella, la vida son dos días y cuando menos te lo esperas estás “six feet under”, criando amapolas, vaya. Después de una buena sesión de baile con su música te miras en el espejo sudada y resoplando y sonríes, porque estás hecha una facha pero feliz, qué carajo, y te vas a la ducha pensando que definitivamente mirar el vaso medio lleno y no medio vacío en la vida es mucho, muchísimo mejor.



Ottimismo

Quando sono un po’ triste, o quando sento quel peso che non si capisce se sia paura di vivere o cattiva digestione, ho un rimedio infallibile: quando e dove posso metto della musica e ballo. Se ci prendessimo meno sul serio ci renderemmo conto che non siamo che scimmie con un cervello troppo sviluppato e che, come tutte le scimmie nostre parenti, non siamo capaci di stare né soli né fermi, anche se forse sarebbe bene che ci fermassimo un attimo, visto il modo in cui stiamo riducendo il mondo. Ballare, che muove il corpo e tranquillizza la mente, va bene sia da soli che in compagnia, perché in realtà non siamo soli, siamo con la musica e chi la interpreta. Una delle interpreti con le quali preferisco ballare è la grande cantante africana Angelique Kidjo (http://www.kidjo.com), la quale offre al mondo il volto più caldo, più amabile e più positivo dell’Africa, senza mettere da parte (tra le altre cose è ambasciatrice dell’UNICEF), l’altro lato triste e terribile che tutti conosciamo. Angelique, che ho visto per la prima volta dal vivo l’altro giorno, è una donna che infonde allegria, ottimismo e amore per la vita. Nessuno che ascolti le sue canzoni riesce a smettere di ballare come nessuno che la ascolti raccontare aneddoti personali al pubblico facendo espressioni comiche riesce a smettere di ridere. In ogni spettacolo Angelique Kidjo ti invita a rendere omaggio alla vita, visto che come dice lei, la vita è breve e quando meno te l’aspetti ti ritrovi ‘Six feet under’, a concimare i papaveri, insomma. Dopo un sano giro di ballo con la sua musica ti guardi sudata e ansimando allo specchio e sorridi, sei ridotta da fare spavento ma felice, e che diavolo! E vai a farti la doccia pensando che, decisamente, vedere il bicchiere mezzo pieno e non mezzo vuoto nella vita e molto, moltissimo meglio.

(Traduzione di Roberta Maciocci)